¿Cuidas tu piel?

La piel es un órgano en constante renovación. No es un simple envoltorio, es mucho más. Es el órgano vivo más pesado (de 3 a 4 kg) y el más amplio del cuerpo humano (de 1.5 a 2 m2), con multitud de funciones. En permanente relación con los demás órganos, la piel puede revelar las disfunciones o enfermedades que padezcan otros órganos de nuestro cuerpo.

Observarla y cuidarla es una obligación. En esta sección descubrirás todas sus funciones y los consejos para cuidar de ella.

Las funciones de nuestra piel

Barrera Piel

¿Sabías que la piel tiene múltiples funciones?

La piel es un órgano vital para nuestra salud y bienestar globales. La piel sana actúa como una barrera entre el mundo externo y el interior del cuerpo y es nuestra línea defensiva frente a bacterias y virus. Una piel sana mantiene el equilibrio de líquidos y contribuye a regular la temperatura corporal.

Las funciones de la piel son:

Proteger: la piel protege al cuerpo de la agresión de nuestro entorno. La agresión puede ser mecánica, física, química o microbiana a través de, entre otros, mecanismos celulares e inmunológicos y su integridad (impermeabilidad, resistencia y flexibilidad) es una necesidad prioritaria en todo momento.

Transmisión: la piel se utiliza para transmitir información entre el cuerpo y el mundo exterior a través de sus múltiples terminaciones nerviosas, que reciben estímulos táctiles, térmicos y dolorosos.

Intercambio: la piel participa en mecanismos complejos, como la regulación de la temperatura corporal (por la eliminación de calor y la evaporación del sudor secretado por las glándulas sudoríparas, así como la eliminación de sustancias nocivas) y la síntesis de vitamina D, que es esencial para el crecimiento de los huesos.

¿Cómo sabemos que la piel nos está ayudando y está cumpliendo su función?

Por ejemplo, al tocar algo caliente, nos avisa para que no nos quememos; si nos pinchamos, avisa rápidamente para que retiremos la mano; si hace frío, nos avisa para que nos abriguemos; si hace calor, se autorregula para evitar que perdamos demasiado líquido y tomemos las medidas oportunas.

Consejos para tener una piel saludable

Es importante cuidar la piel para que cumpla todas sus funciones correctamente. Para ello es importante seguir las siguientes recomendaciones:

1-Aplicar protección solar.

Hay que hacerlo todos los días antes de salir al aire libre. El protector solar es lo más parecido que tenemos a una fuente de juventud. Con él retrasamos el envejecimiento de la piel y prevenimos el cáncer de piel.

Busca un protector solar que ofrezca protección de amplio espectro (factor 30 o superior) y resistencia al agua (muy importante). En cuanto a los niños, se recomienda aplicar protector solar SOLO a los niños de 6 meses en adelante.

2- Stop al tabaco.

Fumar acelera la rapidez con que envejece la piel. Además, el tabaco provoca que las heridas tarden más en curarse. Fumar también empeora algunas enfermedades de la piel, como la psoriasis y la hidradenitis supurativa.

3-Revisa tu piel para detectar posibles cambios.

Los autoexámenes de la piel pueden ayudarte a detectar cambios que incluso pueden ser debidos a un cáncer de piel. Si observamos la piel y consultamos rápidamente, en fases tempranas, el cáncer es tratable y curable.

Si notas una mancha que difiere de las demás, o una que cambia, pica o sangra, ponte en contacto con un médico experto para tratarlo.

4-Si te gusta lucir bronceado…

Utiliza un autobronceador que haya sido testado farmacológicamente y recomendado por tu dermatólogo. Puede darte el aspecto que deseas sin riesgos.

5-Utiliza productos para el cuidado de la piel que coincidan con las necesidades de tu piel.

Existen distintos tipos de piel: grasa, seca, normal, mixta o sensible. Cada tipo de piel tiene unas condiciones diferentes. Utiliza productos testados farmacológicamente para las necesidades de tu piel: te ayudarán a mantenerla sana y cuidada.

6-Lávate la cara al despertarte, antes de acostarse, tras el ejercicio y siempre si se ha sudado.

Lavarse al despertar elimina la suciedad y las bacterias que se asientan en la cara mientras duermes. Antes de acostarte, elimina restos de maquillaje, de contaminación ambiental, humo de tabaco, etc.

Cuando te laves la cara, hazlo suavemente. Una limpieza suave de la cara ayudará a que la piel tenga mejor aspecto. Utiliza para ello agua tibia y jabón, con movimientos circulares con la punta de los dedos. Termina enjuagando completamente y seca suavemente tu cara con una toalla limpia.

7-Estrés: cuanto menos, mejor.

Encontrar formas saludables de controlar el estrés también puede ayudar a tu piel. Algunas enfermedades de la piel como la psoriasis y la dermatitis atópica (eccema) a menudo aparecen por primera vez tras una situación de estrés. El estrés también puede causar brotes de muchas afecciones de la piel, incluidos el acné, el eccema y la psoriasis.

8-Consulta siempre a tu médico de familia o al dermatólogo.

Ellos sabrán asesorarte y darte los mejores consejos para el cuidado de tu piel.

La piel tiene memoria

Piel solo tenemos una y, además, tiene memoria. Con el paso de los años nos va a recordar el daño que le hayamos provocado en el pasado.

La piel de los más pequeños, los niños, absorbe hasta tres veces más radiación que la de los adultos. Es por ello que el uso de la protección solar es en una prioridad.

Los padres deben concienciarse de la importancia del uso de crema solar en los niños y responsabilizarse de aplicar crema de protección solar de factor 50 o superior no solo cuando estemos en la playa o la piscina, sino también en otras situaciones como puede ser al jugar en el parque o pasear por la ciudad. Si tienes alguna duda, consulta siempre con tu médico o farmacéutico, que sabrán aconsejarte.

Es importante seguir bien las pautas marcadas por los expertos de la aplicación de la crema solar para prevenir situaciones como:

– Inmediata: la posibilidad de que los niños presenten una quemadura solar. No es un problema menor ya que, aunque se cure y la piel recupere su estado previo, el efecto memoria persistirá de por vida.

– A largo plazo: no haber prestado la suficiente atención en la infancia-adolescencia incrementa el riesgo de padecer un cáncer de piel.

Ante una quemadura solar en tus hijos: ACTÚA.

  1. Si detectas que la piel del niño está roja, no sirve aplicar más fotoprotector. Da por concluido el día de playa, piscina o excursión y ve a un lugar fresco y protegido.
  2. Baña al niño con agua templada, nunca caliente pero tampoco fría.
  3. No emplees jabón: podría irritar la piel.
  4. Sécalo con cuidado, ligera presión con la toalla, sin frotar.
  5. Si lo anterior no es suficiente, aplica compresas húmedas.
  6. Cuando la temperatura de la piel y el enrojecimiento empiecen a remitir, aplica una loción hidratante.
  7. Viste al niño con prendas de algodón holgadas. ¡¡Nunca tejidos sintéticos o de lana!!
  8. La quemadura solar aumenta el riesgo de deshidratación: asegúrate de que ingiera suficiente líquido durante los dos o tres días siguientes a la exposición. El agua es siempre la mejor opción, pero también sirven otras opciones (batidos de frutas, helados…).
  9. Si la quemadura produce dolor, consulta con tu médico.
  10. Ante una quemadura de extensión considerable, que haya desarrollado ampollas o con muchas molestias (fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, mareos…) acude a tu centro de salud u hospital para que sea valorado por un médico. Nunca pinches/rompas las ampollas que haya generado la quemadura.

Y no olvides:

  • Además de la fotoprotección, los niños deben estar a la sombra el mayor tiempo posible.
  • Evita las horas centrales del día (12 a 17 h).
  • Asegúrate de que beben abundante agua y utilizan gorras con visera y ropa de algodón.

Cuando el sol sea muy intenso, los niños deben utilizar gafas de sol para proteger sus ojos. Asegúrate de que sean homologadas.

Protege tu piel

Sun Protection Factor

Protégete de los UVB
• Baja 6-10
• Media 15-25
• Alta 30-50
• Muy alta 50+

Después de 20 minutos en el agua el protector pierde el 50% de su eficacia.
A medio metro de profundidad la intensidad del sol es aún del 40%.

 

UVB: quemadura solar y cáncer de piel. Se absorben en la epidermis.
UVA: quemadura solar, envejecimiento prematuro, cáncer de piel. Penetran hasta la dermis.
UVC: artificial en cabinas de bronceado.

¿Cuál es la protección que necesita tu piel?

Piel muy clara.
Ojos azules. Pecas.
Casi albinos.
Protección muy alta.
IP Recomendado= 50+

 

Piel clara.
Ojos azules o claros.
Pelo rubio o pelirrojo.
Protección alta.
IP Recomendado= 50-30

 

Piel blanca.
ligeramente morena.
Ojos y pelo castaño u oscuro.
Protección media.
IP Recomendado= 15-25

 

Piel negra o morena.
Protección baja.
IP Recomendado= <10

 

Material de apoyo

En Unión de Mutuas ya estamos concienciados de la importancia de protegernos del sol y cuidar nuestra piel. Súmate a nuestro reto. Ponemos a tu disposición materiales de apoyo para que nos ayudes a compartir estos consejos y recomendaciones en tu empresa y así seamos cada vez más los que cuidemos nuestra piel.

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