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08/06/2021

La mascarilla, por ahora, sigue con ella

  • La mascarilla protege, por vía nasal, a las personas alérgicas al polen, pero se incrementan las reacciones alérgicas en los ojos.
  • Con el calor aumenta el sudor y el exceso de humedad y, también, la incidencia de afecciones oculares y lesiones en la piel.

A pesar de llevar un año tapándonos la nariz y la boca, todavía tenemos meses por delante para regresar a la vieja normalidad, y poder vislumbrar un escenario sin mascarilla.   Como mínimo, hasta que no se alcance la inmunidad de grupo, a juicio de los epidemiólogos, la mascarilla sigue siendo obligatoria por ser uno de los elementos fundamentales para protegernos de la transmisión del virus.

Ante la seguridad que nos proporciona y la obligatoriedad de seguir llevándola, la especialista en Medicina del Trabajo, de Unión de Mutuas, la Dra Mariela Salazar ha señalado la importancia de utilizarla correctamente así como de seguir una serie de pautas higiénicas,  ya que  con la el calor, aumenta el sudor, el exceso de humedad y por tanto, también, aumentan y se agravan las afecciones oculares y lesiones en la piel.

La Dra. Salazar ha señalado que la piel no está hecha para llevar una máscara, y menos en primavera. “Estamos en la estación del año en que las patologías de la piel, como acné ó dermatitis, brotan o  empeoran y la mascarilla no ayuda en nada puesto que incrementa la humedad y no deja a la piel respirar”.

Además, al respirar con la mascarilla puesta se crea un exceso de humedad, que junto la saliva retenida, el sudor y la fricción provoca la aparición de nuevos problemas causando irritaciones y rozaduras, incluso infecciones, en los puntos de la cara, nariz, mejillas y orejas, donde la mascarilla toca nuestra piel.

También, en cuanto a los trastornos en los ojos, el aire expirado, húmedo y caliente, que sale por la parte superior de la mascarilla, alcanza  la superficie ocular, modifica su ph y produce sequedad ocular, picores, ardor, sensación de arenilla en el ojo e, incluso, aparición de orzuelos.

Menos rinitis pero más conjuntivitis alérgicas. En cuanto al  nivel de polen que en esta primavera  hay en el ambiente,  la Dra. Salazar ha explicado que la mascarilla  está actuando de barrera protectora, aunque solo está reduciendo los síntomas de las rinitis, es decir, las  reacciones que afectan por vía nasal, como estornudo, secreción nasal y picor de nariz.  Por el contrario, “se están acentuando los síntomas conjuntivales en los ojos, con picor y lagrimeo, puesto que es la zona de la cara que la mascarilla no protege”.

Para la médica de Unión de Mutuas es fundamental prevenir y mitigar estos posibles trastornos y alteraciones en los ojos y la piel. Con este objetivo, Unión de Mutuas ha elaborado, dos infografías, con consejos y recomendaciones dirigidas a las empresas.

Protección para  tu piel.  Para prevenir posibles lesiones e irritaciones en la piel, es  importante no usar la misma mascarilla más de cuatro horas seguidas y, en caso de que está sucia o húmeda, hay desecharla y renovarla por una nueva. Conviene lavarse la cara con jabones apropiados antes y después de colocarse la mascarilla, hidratarse también la piel antes y después en los puntos de presión o roce, además de evitar el uso de maquillaje y de cremas oclusivas.

Es recomendable usar vaselina en las zonas donde se apoya la mascarilla, pómulos, puente  de la nariz y orejas, para impedir o, en su caso, aliviar, posibles rozaduras.  Es necesario acudir al médico especialista en caso de problemas fuertes, irritaciones, prurito o eccemas. Hay que tener cuidado con el uso de las cremas corticoides, y usarlas bajo prescripción médica.

Salud para tus ojos. Los ojos, son muy sensibles y delicados y precisan una humedad y una temperatura específicas para su normal funcionamiento.  Para prevenir problemas oculares, lo principal es ajustar al máximo la mascarilla  que impida  fugas de aire espirado, y evite la sequedad en los ojos. Igualmente conviene parpadear frecuentemente para humidificarlos  y usar soluciones lágrimas artificiales, especialmente, cuando   sepamos que vamos a hacer un uso prolongado de la mascarilla, como puede ser durante el horario laboral.

Es conveniente realizar una adecuada higiene de los parpados con los ojos cerrados y jabón de ph neutro,  con una gasa y aclarando con agua, al menos una o dos veces al día.  Asimismo es recomendable utilizar humificadores ambientales, evitando la sequedad ambiental. También si se trabaja con pantallas hay que realizar pausas regularmente cerrando los ojos por un breve periodo de tiempo que facilite la hidratación natural. En espacios abiertos, usar gafas de sol que estén lo más cerradas posibles por los laterales.